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Musica o Adoracion

La Música en el Templo

Los instrumentos para el canto sagrado, como el lugar de los músicos en el templo, habían sido instituidos bajo la dirección del Señor.

No se permitía música secular en el Templo

La distinción entre música sagrada y secular que está presente en el santuario celestial también era evidente en el Templo de Jerusalén. En el siguiente capítulo sobre los "Principios bíblicos de la música" veremos que sólo un grupo selecto de Levitas conformaban el coro del Templo. Ellos ejecutaban sólo cuatro instrumentos en momentos específicos durante el servicio: las trompetas, los címbalos, las liras y las arpas (1 Cron. 15:16; 16:5,6). De las cuatro, sólo las dos últimas, las liras y las arpas (ambos instrumentos de cuerda que se mezclan con las voces humanas) eran usadas para acompañar a los cantores.

Las trompetas eran utilizadas sólo para dar varias señales, tales como cuando la congregación debía arrodillarse o el coro debía cantar durante la presentación de ofrendas encendidas (2 Cron. 29:27-29). Los címbalos eran utilizados para anunciar el comienzo de un canto o el de una nueva estrofa. "Contrario a la opinión común, los címbalos no eran utilizados por el director de canto para dirigir el canto marcando el ritmo de la canción" 21 La razón es que la música en el antiguo Israel, como lo muestra Anthony Sendrey, no contaba con un ritmo regular y una estructura métrica. 22 Es evidente que no había posibilidad para ningún judío que tocase un instrumento el ser invitado a unirse a la banda de rock del Templo y transformar el servicio en un festival musical.

En su disertación doctoral presentada en la Universidad de Cambridge y publicada bajo el título The Lord's song: the basis, function and significance of Choral music in Chronicles, (El canto del Señor: la base, función y significado de la música coral en Crónicas), John Kleinig señala: "David determinó la particular combinación de instrumentos a ser utilizados en la adoración. A las trompetas que Dios había ordenado por medio de Moisés, el agregó los címbalos, las liras y las arpas (1 Cron. 15:16; 16:5,6) La importancia de esta combinación se enfatiza por la insistencia en 2 Cron. 29:25 de que los instrumentos para el canto sagrado, como el lugar de los músicos en el templo, habían sido instituidos bajo la dirección del Señor. Fue esta orden divina que les dio su significado y poder." 23

En 2 Crónicas 29:25, explícitamente se declara que el rey Ezequías "puso también Levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas." Al hacer mención a las directivas proféticas de Gad y Natan, el autor de Crónicas enfatiza el hecho de que la adición de David de los címbalos, arpas y liras a la utilización de la trompeta (Núm. 10:2) no se basaba en el gusto personal del rey, sino en un mandamiento "del Señor".

Música sagrada para un lugar sagrado
Aquellos que creen que la Biblia les da licencia para tocar cualquier instrumento y ejecutar cualquier música en la iglesia, ignoran el hecho de que la música en el Templo no se basaba en el gusto personal o en preferencias culturales. Esto se indica por el hecho de que otros instrumentos como los panderos, flautas, pífanos y otros no podían ser utilizados en el Templo, debido a su asociación con el entretenimiento popular. Este principio fue respetado también en la sinagoga y en la iglesia primitiva, como se detalla en el siguiente capítulo sobre "Los principios bíblicos de la Música". (Capítulo 7)

Es evidente que no hay nada moralmente malo con el uso de instrumentos como los panderos o las flautas. La razón por la que fueron excluidos de la orquesta del Templo es simplemente porque eran comúnmente utilizados para entretención. La danza de las mujeres en la Biblia usualmente estaba acompañada por el toque de panderos, que parecen haber sido tambores de mano, como las modernas panderetas, hechas de un marco de madera en el que una piel se estiraba.

Si los instrumentos y la música asociada con el baile hubiesen sido utilizadas en el Templo, los israelitas habrían sido tentados a transformar el Templo en un lugar de entretención. Para prevenir que esto sucediera, los instrumentos y la música asociada con la entretención fueron excluidos del Templo. Esta exclusión se extendió a la participación de las mujeres en el ministerio musical del Templo, ya que, como veremos en el capítulo siguiente, su música consistía mayormente en danza con panderos - una música que era inapropiada para la adoración sacra.

En su libro Music of the Bible in christian perspective (La música de la Biblia en una perspectiva cristiana), Garen Wolf señala que "el uso de tabret, panderos, toph y danza por las mujeres o los hombres no tenía conexión con la adoración en el Templo, sino mas bien con el propósito del espectáculo, éxtasis y entretención secular o para música religiosa tocada fuera del Templo."24

La música era rígidamente controlada en la adoración del Templo para asegurar que estuviese en armonía con lo sagrado del lugar. Tal como el Sábado es un día sagrado, así el Templo era un lugar sagrado, donde Dios manifestaba su presencia "entre el pueblo de Israel" (Exo. 25:8; cf.29:45). El respeto por el día sagrado de Dios y el lugar sagrado de adoración, demandaba que no se utilizara ninguna música o instrumento asociado con la vida secular en el Templo.

La conexión entre el Sábado y el santuario está claramente expresada en Levítico 19:30: "Mis días de reposo guardaréis y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová". El guardar el Sábado se iguala con la reverencia en el santuario de Dios, ya que ambos son instituciones sagradas establecidas para la adoración de Dios. Esto significa que la música secular que es inapropiada para el Sábado también es inapropiada para la iglesia, y vice versa. ¿Por qué? Simplemente porque Dios ha apartado a ambos para la manifestación de Su santa presencia.

Lecciones de la Música del Templo
Cuatro lecciones importantes pueden sacarse de la música ejecutada en el Templo de Jerusalén como asimismo en el santuario celestial. Primero, la música de la iglesia debiera respetar y reflejar lo sagrado del lugar de adoración. Esto significa que los instrumentos de percusión y la música de entretención que estimula físicamente a la gente están fuera de lugar en el servicio de la iglesia. Sin respeto por la presencia de Dios, tal música no fue permitida en los servicios del Templo, ni es utilizada en la liturgia del santuario celestial. En el siguiente capítulo, veremos que lo mismo fue cierto para el servicio de adoración de la sinagoga y de la iglesia primitiva. Este consistente testimonio de la escritura y de la historia debiera servir como una advertencia para la iglesia de hoy, cuando la adopción de música pop para el culto de adoración está poniéndose "de moda".

Segundo, la música tanto de los Templos terrenal como celestial nos enseña que los acompañamientos musicales deben ser utilizados para ayudar a la respuesta vocal dada a Dios y no para ahogar el canto. En Apocalipsis, es el conjunto instrumental de arpas el que acompaña el canto de los coros, ya que el sonido del arpa se mezcla bien con la voz humana, sin suplantarla. Esto significa que cualquier música fuerte, rítmica, que ahoga el sonido de las letras es inapropiada para la adoración en la iglesia.

Tercero, la música de la iglesia debiera expresar la delicia y la alegría de estar en la presencia del Señor. El canto de varios coros en Apocalipsis es con sentimiento y expresivo. Ellos cantan con una "fuerte voz" (Apoc. 5:12; 7:10) y expresan sus emociones diciendo "Amen, Aleluya" (Apoc. 19:4)

Debe existir un balance entre el lado emocional y el lado intelectual de la vida en la religión y la adoración. "La expresión musical en la adoración debiera tener un aspecto emocional e intelectual debido a que así es la naturaleza del hombre, la naturaleza de la música y la naturaleza de la religión. En su mejor forma, la música debiera demostrar esta unidad vida-religión-música en la adoración mediante un sentimiento de aproximación a la composición bien proporcionado, razonado." 25

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- Samuele Bacchiocchi (1938-2008), es uno de los más reconocidos teólogos adventistas, obtuvo su doctorado en Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
- Autor varios libros catalogados como best seller, entre ellos “La música Rock y el Cristiano”.
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