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Musica o Adoracion

La Música en el contexto del Sábado

El Sábado desafía a los creyentes a respetar la distinción entre lo sagrado y lo secular, no solamente en el tiempo, sino también tales áreas como la música y la adoración.

Desafortunadamente, el debate actual sobre el uso de la música pop en la adoración Adventista ignora mayoritariamente las presuposiciones teológicas que debieran regir la experiencia de adoración de los creyentes Adventistas. Algunos líderes de adoración Adventistas están presionando por la adopción de la música pop en los servicios de adoración Adventistas estrictamente sobre la base de consideraciones culturales y de gusto personal. Pero la música y el estilo de adoración de la iglesia Adventista no puede estar basada sólo en gustos subjetivos o tendencias populares. La misión profética y el mensaje de la iglesia debiera reflejarse en su música y estilo de adoración.

La música y el estilo de adoración de la mayoría de las iglesias Adventista se basan mayoritariamente en una aceptación no crítica del estilo de adoración de otras denominaciones. En su libro And Worship Him (Y le adorarán), Norval Pease, mi ex profesor de adoración en el Seminario Teológico de la Universidad Andrews de la Iglesia Adventista del séptimo día, declara: "Somos Adventistas, y debemos aproximarnos a la adoración como Adventistas. Un servicio de adoración que cumple las necesidades de los Metodistas, episcopales, o presbiterianos, puede ser insatisfactorio para nosotros."9

La respuesta a la renovación de la adoración Adventista no se encuentra en la adopción de música religiosa rock, sino en una re-examinación de cómo nuestras creencias distintivas adventistas debieran impactar las distintas partes del servicio de la iglesia, incluso la música. Tal ambicioso proyecto está más allá del limitado ámbito de este capitulo que se enfoca primariamente en el aspecto musical del servicio de adoración.

El Sábado ofrece razones para adorar
De las tres doctrinas bíblicas importantes que identifican a la Iglesia Adventista de Séptimo día, la del Sábado ocupa un lugar único pues provee la base de la verdadera adoración de Dios. Tal fundamentación se encuentra en las tres verdades fundamentales que el Sábado contiene y proclama: y que son, el Señor nos ha creado prefectos, El nos ha redimido completamente y El nos restaurará finalmente. Estos tres significados fundamentales del Sábado son examinados a cabalidad en mis dos libros Divine rest for human restlessness (Descanso divino para el desasosiego humano), y The Sabbath under crossfire (El Sábado bajo fuego cruzado). El lector es animado a buscar estos estudios para tener una exposición de la teología del Sábado.

Adorar significa el reconocimiento y la alabanza por la validez de Dios. ¿Sería Dios objeto de alabanza si El no hubiese originalmente creado este mundo y todas sus creaturas perfectamente y hecho provisión para su restauración final? Nadie alaba a un empresario que produce un automóvil con problemas mecánicos y no toma responsabilidad de repararlos. En forma similar, sería difícil encontrar razones para alabar a Dios con cantos, oraciones y sermones si El no nos hubiese creado perfectamente y redimido completamente.

El servicio de adoración del Sábado es una ocasión para los creyentes de celebrar y regocijarse en la magnitud de los logros de Dios: su maravillosa creación, Su exitosa redención de Su pueblo; y sus múltiples manifestaciones de constante amor y cuidado. Estos son temas fundamentales que debieran inspirar la composición y el canto de himnos de alabanza a Dios.

Algunos de estos temas aparecen en Salmo 92, que es "Un himno para el Sábado". Allí los creyentes son invitados a celebrar el Sábado dando gracias, cantando alabanzas y tocando el decacordio, el salterio y el arpa (Sal. 92:3). El propósito de esta alegre celebración es declarar la misericordia de Dios y su fidelidad (Sal. 92:2) alabar las grandiosas obras de Su creación (Sal. 92:4-5) y reconocer el cuidado y poder de Dios. (Sal. 92:12-15)

La Celebración de bondad y misericordia de Dios constituyen la base de toda la música y adoración ofrecida a Dios en cualquier día de la semana. En el Sábado, sin embargo, la música y la experiencia de adoración alcanzan la expresión más elevada, ya que el día provee tanto la ocasión como las razones para celebrar alegre y agradecidamente el amor creativo y redentor de Dios.

El Sábado ofrece razones para adorar
La misión de la iglesia en este tiempo, como se muestra efectivamente por los tres ángeles apocalípticos, es promover la adoración verdadera de "quien hizo los cielos y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apoc.14:6) El Sábado es el medio más efectivo de promover la restauración de la verdadera adoración, ya que llama a la gente a adorar a "quien en seis días hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos" (Exo. 20:11)

Al centrarse en las realizaciones creativas y redentoras de Dios, el sábado funciona como un antídoto contra la adoración falsa. Desafía al hombre y a la mujer a adorar no sus logros y placeres humanos, sino al Creador y Redentor.

La tentación de adorar las realidades humanas como el dinero (Mat. 56:24), el poder (Apoc. 13:8; Col. 3:5), y el placer (Rom. 6:19; Tito 3:3) ha estado presente en cada época. Hoy el problema es particularmente agudo, ya que el triunfo de la ciencia moderna y la corriente hedonistica de nuestra cultura ha llevado a mucha gente a adorar los beneficios personales y el placer más bien que al poder y la presencia de Dios.

El síndrome del placer de nuestra época puede verse en la práctica de adoración de la iglesia. Las personas están tan a tono con la diversión que también esperan que la música de la iglesia sea para entretenerlos, para satisfacción propia y estimuladora. El Sábado puede servir como un antídoto contra la búsqueda del placer en la adoración, al recordarles a los creyentes que Dios les invita en Su Día santo a ir a Su santuario, no para buscar sus "propios placeres" (Isa. 58:13), sino para deleitarse en la bondad de Su amor creativo y redentor.

Santidad en el tiempo como Santidad en la música de la iglesia
Al ser santo en tiempo, el Sábado efectivamente desafía a los creyentes a respetar la distinción entre lo sagrado y lo secular, no solamente en el tiempo, sino también tales áreas como la música de la iglesia y la adoración. Después de todo, la música y la adoración constituyen un aspecto importante de la observancia del Sábado.

El significado fundamental de la santidad (en hebreo, qadosh) del Sábado, que frecuentemente se reitera en las Escrituras (Gen. 2::3; Exo.20:11; Exo. 16:22; 31:14; Isa. 58:13) es "apartar" las veinticuatro horas del séptimo día para cultivar el conocimiento de la presencia de Dios en nuestras vidas. Es la manifestación de la presencia de Dios lo que hace santo al tiempo o al espacio.

La santidad del Sábado se encontrará, no en la estructura del día que es la misma que el resto de los días de la semana, sino en el compromiso de Dios para manifestar en una forma especial Su santa presencia en todo el día Sábado en la vida de Su pueblo. Isaías, por ejemplo, muestra a Dios rehusándose a estar presente en la asamblea sabática de Su pueblo, a causa de su "iniquidad" (Isa. 1:13-14). La ausencia de Dios hace de su experiencia de culto no una adoración sino una "abominación" u "hollar mis atrios" (Isa. 1:12,13)

Como el símbolo de la libre elección divina de Su especial tiempo para manifestar Su santa presencia, el Sábado puede constante y efectivamente recordar a los creyentes de su especial elección divina y misión en este mundo. Día Santo requiere un pueblo santo. En tanto el Sábado permanece como el Día Santo entre los días de la semana, así el creyente que lo guarda es constantemente invitado a permanecer como la persona santa escogida por Dios de entre una generación perversa y de mente secular. En otras palabras, tal como lo dice la Biblia, el guardar el Sábado sirve como "una señal entre mi y tí por tus generaciones, para que sepas que Yo, el Señor, te santifico" (Exo.31:13; Ezeq. 20:12)

La mezcla de lo sagrado con lo secular
La distinción entre lo sagrado y lo secular , que está empotrado en el mandamiento del Sábado, es extraño a los cristianos que ven el Día del Señor como un "dia feriado" (holiday) en vez de un Dia Santo (Holy Day). En Europa occidental, menos del diez por ciento de los católicos y protestantes van a la iglesia en Domingo. La gran mayoría de cristianos escogen pasar su Día del Señor buscando el placer y beneficio personal. Aún en Norteamérica, en donde la asistencia a la iglesia está cercana al cincuenta por ciento, los mismos cristianos que en la mañana del Domingo van a la iglesia, en la tarde preferentemente van a los centros comerciales, fútbol, restaurantes u otros lugares de esparcimiento.

La mezcla de actividades sagradas y seculares, en el día que muchos cristianos miran como su Día del Señor, facilita la mezcla de la música sagrada con la secular en el culto de adoración en la iglesia. El factor común es la pérdida del sentido de lo sagrado - una pérdida que afecta muchos aspectos de la vida Cristiana hoy.

Para muchas personas, ya nada es sagrado. El matrimonio es visto como un contrato civil que puede fácilmente ser terminado mediante el proceso legal, más bien que un pacto sagrado del que es testigo y garante Dios mismo. La iglesia es tratada como un centro social para entretenimiento, más bien que un lugar sagrado para adorar. La predicación obtiene su inspiración en temas sociales más bien que de la Palabra Sagrada. Del mismo modo, la música de la iglesia a menudo es influenciada por el golpe rock secular, más bien que por las sagradas Escrituras.

Relativismo cultural
La adopción de versiones modificadas de música rock para el culto de adoración en la iglesia es sintomática de problemas mayores, específicamente, de pérdida del sentido de lo sagrado en nuestra sociedad. El proceso de secularización, que ha alcanzado nuevas alturas en nuestro tiempo, ha desdibujado gradualmente la distinción entre lo sagrado y secular, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. "Todos los valores y sistemas de valor, sin perjuicio de sus perspectivas conflictivas, son igualmente válidos. Lo correcto y lo incorrecto se reduce a mera opinión, una es tan buena como la otra. La verdad no es fija sino cambiable, relativa para los caprichos de quienes la definen. "10

El relativismo cultural de nuestro tiempo ha influenciado a la iglesia especialmente en el campo de la estética, tales como la música, que ha llegado a ser sólo un asunto de preferencia personal. "Me gusta el rock, a ti te gusta lo clásico - ¿así qué?" Una se supone tan buena como la otra. Para muchos, no hay más una distinción entre la música sagrada y la secular. Es simplemente un asunto de gusto y cultura.

El subjetivismo en el campo de la estética está en agudo contraste con las creencias objetivas, no negociables que son defendidas apasionadamente por los cristianos evangélicos. Dale Jorgensen observa correctamente que "el mismo predicador que cree que está obligado a predicar justificación objetiva en moralidad, a menudo señala que "cualquier cosa sirve" en la música de la iglesia. Esta es un área en donde los humanistas naturalísticos encuentran, quizá con buena razón, una amplia grieta en la puerta Cristiana"11

El Sábado desafía a los creyentes a cerrar la puerta a la presión humanista del relativismo cultural al recordarles que la distinción entre lo sagrado y lo secular se extiende a todas las facetas de la vida Cristiana, incluyendo la música de la iglesia y la de adoración. Utilizar música secular para el servicio de la iglesia en el Sábado es tratar al Sábado como un día secular y a la iglesia como un lugar secular. En el fondo, no se está ofreciendo una adoración real a Dios, pues la verdadera adoración tiene que ver con el reconocimiento de límites entre lo que es sagrado para uso de Dios y lo que es secular para nuestro uso personal.

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- Samuele Bacchiocchi (1938-2008), es uno de los más reconocidos teólogos adventistas, obtuvo su doctorado en Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
- Autor varios libros catalogados como best seller, entre ellos “La música Rock y el Cristiano”.
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